
Hay un polvo en el suelo. O quizás unas galerías que asoman al abrir una ventana vieja. O simplemente una viga que, al apretarla con el dedo, cede más de lo que debería. Algo está comiendo la madera de tu casa, y el problema es que, dependiendo de qué sea exactamente, lo que tienes que hacer a continuación es completamente diferente. Confundir termitas con carcoma —o al revés— no solo retrasa la solución: puede hacer que gastes dinero en un tratamiento que no va a funcionar.
Termitas o carcoma: la diferencia que importa

Termitas y carcoma son dos plagas de madera distintas en origen, biología y forma de atacar. Las termitas son insectos sociales que viven en colonias de miles de individuos y digieren la celulosa de la madera desde dentro, sin dejar apenas rastro exterior hasta que el daño ya es grave. La carcoma, en cambio, es la larva de un escarabajo que taladra la madera para alimentarse, dejando un serrín fino visible y pequeños orificios redondos en la superficie.
Cómo distinguirlas: las tres señales que no engañan
No hace falta ser técnico para hacer un primer diagnóstico. Con tres cosas bien observadas —el serrín, los agujeros y la madera por dentro— puedes saber con bastante seguridad a qué te enfrentas.
El serrín: tamaño y textura lo dicen todo
Esto es lo primero que hay que mirar. Si ves un polvillo muy fino, casi como harina, de color beige o crema, con pequeñas bolitas redondeadas mezcladas (los técnicos lo llaman frass), es casi seguro que tienes carcoma. Ese polvo son los excrementos y restos de madera que la larva va empujando hacia fuera al tallar su galería.
Si en cambio el polvo es más granuloso, de aspecto húmedo o terroso, o directamente no hay polvo visible pero la madera suena a hueco y se hunde al presionarla, la señal apunta a termitas. Las termitas no expulsan serrín al exterior: sellan sus galerías y trabajan en silencio. Ese silencio es exactamente lo que las hace más peligrosas.
Los agujeros: forma, tamaño y dónde están
La carcoma deja orificios circulares de entre 1 y 3 milímetros de diámetro en la superficie de la madera. Son perfectos, casi quirúrgicos. Si los ves en una viga, en el marco de una puerta o en un mueble antiguo, es su firma.
Las termitas raramente hacen agujeros visibles hacia el exterior. Lo que sí dejan son galerías internas que van vaciando la pieza de madera de dentro a afuera. Un truco muy sencillo: da unos golpes con los nudillos sobre la viga o el tablón. Si suena a hueco cuando antes no lo hacía, o si al clavarte una herramienta la madera apenas ofrece resistencia, las termitas llevan tiempo trabajando ahí dentro.
Otro indicador exclusivo de termitas son los tubos de barro que algunas especies construyen para moverse entre el suelo y la madera sin exponerse al aire. Si ves una especie de galería de tierra pegada a la pared o al zócalo, no lo dudes.
El olor: un detalle que poca gente menciona
La madera con carcoma activa tiene un olor ligero pero característico, parecido a la madera recién cortada o al polvo viejo. No es desagradable, pero si lo notas en una estancia cerrada puede ser una pista.
Las termitas, especialmente las subterráneas, dan a veces un olor húmedo o a moho, porque necesitan humedad para sobrevivir y suelen atacar madera que ya tiene cierto nivel de humedad. Si la madera huele a húmedo sin haber estado en contacto directo con el agua, merece la pena investigar.
Tabla de diagnóstico rápido
| Señal | Carcoma | Termitas |
|---|---|---|
| Serrín visible | Sí, polvo fino con bolitas (frass) | No, o muy escaso y terroso |
| Agujeros en superficie | Sí, circulares, 1-3 mm | Raramente; galerías internas |
| Sonido al golpear | Puede sonar macizo | Hueco, sin resistencia |
| Tubos de barro | No | Posible (termitas subterráneas) |
| Madera húmeda | No imprescindible | Frecuente |
| Daño visible exterior | Sí, desde fases tempranas | No hasta daño avanzado |
Por qué el tratamiento de una no sirve para la otra
Aquí está el error que más vemos en casas rurales y masías de la provincia de Teruel: alguien aplica un producto antipolilla o un spray de bricolaje para carcoma… y tiene termitas. El resultado es que la plaga sigue avanzando durante meses sin que nadie lo sepa, porque el propietario cree que ya ha actuado.
El tratamiento de la carcoma se basa en insecticidas de penetración aplicados directamente sobre la madera (inyección en galerías, impregnación superficial o tratamiento por calor) para eliminar las larvas que están activas en ese momento. Los productos biocidas registrados para carcoma actúan sobre la larva dentro de la madera. Sin larva viva, no hay problema.
Las termitas requieren una estrategia completamente diferente. Dependiendo de la especie —subterráneas o de madera seca— los tratamientos van desde sistemas de cebo en el suelo que eliminan la colonia entera, hasta inyecciones de productos termicidas en la estructura o tratamientos perimetrales. El objetivo no es solo matar los individuos presentes, sino cortar el suministro de la colonia.
Aplicar un tratamiento de carcoma sobre termitas no elimina la colonia. Y aplicar un termicida sobre carcoma puede no penetrar bien en la madera para llegar a las larvas. Son problemas distintos que necesitan soluciones distintas. Sin diagnóstico correcto, el dinero se va sin resolver nada.
Masías y casas rurales en Teruel: el contexto que cambia las probabilidades
En la provincia de Teruel y la comarca del Bajo Aragón, las propiedades más expuestas suelen ser las mismas: masías con vigas de madera antigua, casas de pueblo con carpintería de décadas, segundas residencias que pasan temporadas cerradas. La humedad acumulada durante el invierno, los cambios de temperatura y la madera sin tratar de mucha antigüedad son el caldo de cultivo perfecto para ambas plagas.
La carcoma es más frecuente en muebles y maderas secas de interior. Las termitas —sobre todo las subterráneas— prefieren maderas en contacto con el suelo o con humedad. Pero ninguna regla es absoluta. Hemos visto termitas en vigas de tejado en plena Matarraña, y carcoma activa en sótanos húmedos. El diagnóstico sobre el terreno sigue siendo imprescindible.
Si tu casa lleva más de 20 años sin una inspección de xilófagos, lo más sensato es pedirla antes de que los daños estructurales te obliguen a algo mucho más caro.
Preguntas frecuentes sobre termitas y carcoma
¿Puede haber termitas y carcoma a la vez en la misma casa?
Sí, es posible, aunque no lo más habitual. Una inspección profesional puede identificar ambas infestaciones simultáneamente. Si la madera es antigua y no ha recibido tratamiento nunca, la coexistencia de las dos plagas no es descartable, especialmente en casas rurales con distintos tipos de madera.
¿El serrín en el suelo siempre significa carcoma activa?
No necesariamente. El serrín puede ser de una infestación antigua ya inactiva. La forma de saberlo es limpiar el polvo y volver a revisarlo una semana después. Si ha vuelto a acumularse, la plaga sigue activa. Si no hay polvo nuevo, el problema puede estar resuelto o simplemente latente.
¿Cuánto daño pueden hacer las termitas antes de que se note?
Las termitas subterráneas pueden trabajar durante años sin dejar ninguna señal exterior. En estructuras de madera antigua pueden vaciar el interior de una viga sin que la superficie parezca deteriorada. Por eso las inspecciones preventivas son tan importantes en propiedades que pasan temporadas sin uso.
¿Con qué frecuencia hay que inspeccionar una casa rural si ya ha tenido xilófagos?
La recomendación habitual es una revisión anual si ya ha habido tratamiento, y cada dos o tres años como prevención en propiedades sin historia de infestación pero con madera antigua. En zonas de alto riesgo —mucha humedad, suelos con presencia conocida de termitas— conviene no espaciar más de un año entre inspecciones.
Si has visto alguna de estas señales en tu casa y no tienes claro qué es, lo más seguro es que alguien lo vea en persona. En Plaguitecno llevamos más de 35 años tratando xilófagos en la provincia de Teruel y el Bajo Aragón; pídenos una inspección sin compromiso y te decimos exactamente qué tienes y cómo atajarlo.
